sábado, marzo 17, 2007

Recorridos XII -Machu Picchu

Finalmente como a las 2:30 pm, comenzó a despejarse, para eso ya muchos habían bajado creyendo que seguiría lloviendo, nosotras íbamos a quedarnos hasta que nos echaran porque de algún modo como dije éramos optimistas con que se despejaría y así fue.

Pero mejor seguiré dejándoles más información sobre lo que hay del Machu Picchu no?, porque las fotos ya dicen mucho de que es un lugar bello, pero es bueno también saber más de ese lugar.
En julio de 1911, en compañía de dos amigos científicos, algunos ayudantes nativos y un sargento de policía, como escolta, comenzó a ascender el cañón del Urubamba. Durante tres días, mientras los nativos iban abriendo un camino por la selva, fueron subiendo trabajosamente por sendas casi impenetrables. Una mañana apareció en su campamento un campesino que les refirió un relato sobre ciertas ruinas que yacían en la cima de la montaña al otro lado del río. El 24 de julio era un día frío y lluvioso, y los compañeros de Bingham estaban exhaustos, sin ánimos de continuar la ascensión. Bingham, que no tenía muchas esperanzas, logró convencer al campesino Melchor Arteaga y al sargento Carrasco para que le acompañaran. Primero cruzaron el río, mediante un frágil puente construido por los nativos y atado con ramas. Después, subieron la ladera a gatas, mientras el campesino les gritaba que tuvieran cuidado con las serpientes venenosas. Por fin, después de una ascensión agotadora de más de 700 metros, llegaron a una choza de paja, donde dos nativos que allí había les ofrecieron agua fresca y papas hervidas, y les dijeron que justo a la vuelta había unas viejas casas y muros. Bingham dio la vuelta a la colina y se quedó maravillado con el espectáculo que tenía ante sus ojos. Primero vio cerca de cien terrazas de piedra escalonadas, admirablemente construidas, que medían centenares de metros: una especie de granja gigantesca que cubría la ladera y se alzaba hacia el cielo. Todo ello se encontraba medio oculto por un espeso entramado de árboles y matorrales, infestado de serpientes. No se sabe cuántos siglos antes, ejércitos de albañiles habían construído estos muros, cortando las rocas y transportándolas a mano. Otros tantos obreros habrían llevado hasta allí, quizás desde el valle inferior, toneladas de tierra, para convertir aquel lugar, que aún hoy es fértil, en cultivable. Detrás de las terrazas, parcialmente escondidas por la maleza, había más maravillas. Tal vez la mayor joya arquitectónica que encierra Machu Picchu sea su conjunto de muros inclinados. En lo alto de la ciudad, donde se cree que los incas rendían culto al Sol, los distintos templos, que constituyen uno de los ejemplos más admirables de sillería primitiva que existe en el mundo, representan el trabajo de generaciones de maestros artesanos. No hay dos piedras iguales; cada una fue tallada para ocupar un determinado lugar, con ángulos caprichosos y protuberancias meticulosamente labradas que encajan unas con otras, como si se tratara de las piezas de un rompecabezas. En la construcción no se empleó argamasa; sin embargo, la unión entre dos piedras es tan perfecta que no se puede introducir ni la hoja de un cuchillo. Las principales calles de la ciudad forman escaleras; hay cerca de un centenar, entre grandes y pequeñas. La avenida central va en escalones consecutivos desde el nivel inferior, pasando ante docenas de casas, hasta la cima de la ciudad.
En diversos puntos arrancan escalinatas laterales. Algunas escaleras de seis, ocho y diez peldaños, que conducen a un palacio, fueron talladas con su balaustrada de un solo bloque de granito. El sistema de abastecimiento de agua está formado por una ingeniosa procesión de fuentes que divide irregularmente la ciudad desde la parte superior hasta la inferior. El agua era conducida por una serie de acueductos de piedra desde los manantiales, que se encuentran a unos dos kilómetros de distancia, en la montaña hasta las fuentes de la ciudad a través de un complejo sistema de orificios practicados en los gruesos muros de granito. Vista desde las montañas que la dominan, Machu Picchu se eleva al cielo como una fortaleza inexpugnable que podía ser defendida por un puñado de hombres. En la cima de los dos picos, a unos 600 metros sobre el turbulento Urubamba, hay dos atalayas de piedra desde donde los centinelas escudriñaban el valle y daban la voz de alarma cuando se aproximaba algún intruso. Dos murallas, una interior y otra exterior, así como un foso, completan las defensas naturales de la ciudad, además de un sistema intrincado de cerraduras tallado en la puerta principal. Un conjunto tan complejo de elementos de protección sugiere que la ciudad debió de ser un baluarte interno muy importante del Imperio Inca y quizás un santuario dedicado al culto de los antepasados y a otras prácticas religiosas. Uno de los descubrimientos más importantes realizado por Hiram Bingham fue el hallazgo de los muros de una mansión, primorosamente tallados, que tienen tres ventanas que miran hacia el sol naciente, tal como la legendaria casa real de donde se dice que partió el primer inca para fundar su dinastía. La ciudad entera se eleva al cielo para culminar en el tradicional reloj de sol de los incas (Inti huatana), que medía las estaciones. En un rito solemne que tenía lugar en el solsticio del invierno, los sacerdotes «ataban» el Sol a un plinto, tallado todo de un solo bloque de granito, que salía de una plataforma. En pleno auge del Imperio Incaico había en todas las provincias del reino escuelas donde se adiestraba a las jóvenes más bellas para servir en casa del soberano o de sus nobles, así como para oficiar en ciertos ritos religiosos. Muchas de esas escuelas fueron destruídas por los conquistadores y es muy posible que un grupo de muchachas supervivientes fueran llevadas secretamente a Machu Picchu. Pero las mujeres fueron muriendo con el paso de los años, la jungla fue cubriendo los templos, y no quedó nadie que pudiera relatar la verdadera historia de la ciudad. Quizás, impregnando las mágicas formas de las piedras de Machu Picchu, el enigma permanecerá intacto para toda la eternidad. (extraído de historia del descubrimiento del Machu Picchu).





Imagen del Puente del Inca, queda como a 20 minutos de Machu Picchu se va caminando por la ladera de la montaña, en una peña, se encuentra construído ese puente que con un camino inconcluso, por lo que no se sabe a donde llevaría, abajo es un precipicio; si uno no lo ve con los propios ojos no podría creer que en semejante abismo pudieran hacer eso.

Machu Picchu.. objetivo principal del Viaje

3 comentarios:

Unknown dijo...

De fondo: una interpretación poderosa de Also sprach Zarathustra, de Strauss... (la musica de "2001 Odisea al Espacio")

LLEGAMOS A LA CIMA!!!!

YES, YES, YES!!!!

YOU-HOO!!!

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ESTÁN MUY BUENAS LAS FOTOS... Y VISTE LA CARA DEL INCA, SUPONGO...

Y "VOS" AHÍ... CON TU "REMERA" DEL 10... QUÉ FANATIKOS QUE SON ESTOS CHE...

AL MENOS, TE PUEDES CONSOLAR QUE YA HAY UN DEPORTE INSTITUIDO PARA LA TIERRA NUEVA: EL FUTBOL... SI LLEGAN ARGENTINOS AL PARAISO, EEEEHHHH... DEJÁME IMAGINAR LOS MEDIOS NI QUE PARTIDO QUE SE ARMARÁN... SON TERRIBLES, CHE... JA JA JA

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MUY LINDAS LAS FOTOS... Y EL TAMAÑO... SI PÀRECE QUE LLEGAS A TOCAR LA CIMA...

QUÉ SIGUE A HORA?

AHHHHH, EL DESCENSO: TODO LO QUE SUBE TIENE QUE BAJAR, NO?

OK, CUIDATE, Y ESPERAMOS LA OTRA PARTE DEL VIAJE...

(SE SANARON LAS PIERNITAS?)

La-Roc dijo...

Las fotos tremendas... tanto que casi siento tocar el MachuPichu.... YO QUIERO IR...

¿Cómo siguen tus piernitas? Espero que mejorando.

Hermoso recorrido... ¿por qué no me invitaste?

Un abrazo enorme ♥!

Lilian dijo...

jajaja che Daniel, no soy fanática, bueno mejor dicho no tanto, pero bueno ese día la única camiseta limpia y que además era algo abrigada era ésa, asi que bueno, para una ocasión como la visita a tan majestuoso lugar pues mejor ponerse algo también que tenga altura no? jejeje.
TE cuento que vi la cara del inca no es que se vea y uno diga que bruto, que cara que tiene este inca, pero si.. se ve y tiene el aspecto de un inca.
Saludos

Hada, siempre queda la posibilidad de regresar allá, si vos te animás a ir para allá, yo te acompaño, ahora te invito ;)
Besos

Mis piernas aún siguen bicolores, no duelen nada pero se ven horribles :( espero no queden así por todo el año, sería el colmo no? jeje

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