domingo, diciembre 03, 2006

Niña vulnerable

Muchas veces los adultos comentemos errores que a los niños que son juntamente con los ancianos, los más desprotegidos, digo cometemos, simplemente por el hecho de que hoy, soy una persona adulta, y espero yo, no cometer los errores que personas adultas cometieron conmigo.
Cuando tenía aproximadamente 11 años, tenía una profesor de artes plásticas, a quien.. no sé si bien si lo llegué a odiar, pero era alguien a quien no me lo bancaba, y creo que más de una vez me reí de él, porque era algo cojo de un pié, de chica me habían enseñado que uno no debía reírse ni burlarse de las debilidades o problemas del otro, y siempre fui y soy respetuosa con eso, excepto con este profesor... ¿pero cómo fue que comencé a no bancarme a este profesor?.
Bueno sucedió que el primer día de clases que tuvimos con él, él se presentó y nos pidió como tarea que hiciéramos un dibujo libre y lo lleváramos para entregar en la próxima clase. Como a mí me encantaba dibujar, pues llegué a casa, busqué uno de los libros de mi papá, y allí encontré el dibujo perfecto para realizar, si bien era muy buena haciendo dibujos y pintando, nunca tuve la creatividad e imaginación necesarias para inventar un paisaje en mi mente y plasmarlo en el papel, esa misma tarde hice mi tarea.. hoy si me preguntan cómo era el dibujo.. no necesito ver el libro, porque tengo grabada en mi mente ese paisaje, y el dibujo que hice era una casita en medio del campo, solitaria, un camino, un árbol algo agitado por el viento, unas montañas y nubes grises, representaba un momento previo a un día de tormenta, hice mi dibujo solo con lápiz negro, fue un dibujo en blanco y negro.. más bien diría en tonos grises y blancos.. y me salió un dibujo excelente. Cuando llegó el día de la entrega, el pidió a una alumna que recogiera todos los trabajos y se los llevó a su casa para corregirlos, mis amigas y hasta mi compañera de banco.. me decía que mi dibujo iría a sacar la nota más alta, porque parecía un dibujo de un artista, yo modesta y porque también era bastante tímida, tan solo le dije a mi amiga, es que es más fácil dibujar un paisaje que dibujar rostros, si hubiera dibujado rostros o personas como ustedes hicieron no me iría a salir ningún dibujo ellas habían dibujado a blancanieves, caperucita, mickey y no recuerdo que más, pero por dentro a mí me parecían dibujos bastante infantiles como para presentar en la clase de artes plásticas. Y más si nisiquiera los habían dibujado, sino más bien calcados.
Y llegó el día en que el profesor hizo la entrega de los trabajos presentados, y al final de la clase comenzó a entregar los trabajos calificados con A, B, y C. Comenzó a entregar mis amigas venían con su A y a mí me entregó al final de todos y con una C, recuerdo que me miró hizo como una mueca y ni me dijo nada, tocó el timbre de recreo y se fue. Yo por entonces era muy tímida que no protesté. Y desde entonces nunca más me cayó bien ese profesor, me molestaba que no considerara que una podía dibujar bien, o al menos debió preguntarme y si quería que le hiciera el dibujo ahí delante de él, lo hubiera hecho; recuerdo que con lo mucho que me gustaba la materia, no le ponía mucho empeño a hacer las cosas bien, en mis trabajos buscaba equivocarme en algún lado, como para que notara que me equivocaba y no me salían bien las cosas, porque yo sabía que si lo hacía bien, tampoco iba a creer que yo lo hiciera y me pondría otra nota baja, ¿qué tontos que podemos ser los adultos no? ¿y yo.. ahora digo.. que niña vulnerable no?... pero, ¿es que acaso los niños por ser niños, no pueden hacer las cosas bien hechas?, yo solo sé que me callé y lo irónico es que este profesor no tenía idea de que en mi casa, aún si quisiera nadie iba a hacer un trazo por mí, nos habían enseñado que cada uno era responsable de sus tareas, y supongo que por esto mismo nunca comenté de esto en mi familia, además que no acostumbraba que mi mamá fuera a la escuela a hacer algún reclamo.
Hoy que soy adulta digo que tonta que fui, debí protestar por ello; pero también los niños hay de todos los modos, unos más tímidos, otros más habladores, y también dependiendo de las etapas y edades los niños también van variando en temperamento modo de ser etc, y supongo que por eso a pesar de que hoy no soy para nada tímida, hoy no me callaría las cosas, y por eso creo que el ser adultos nos hace muy responsables, sobre todo en el hecho de saber tratarlos y considerarlos, o hasta incluso de hablar por los niños debido el caso. Esto es mínimo e ínfimo a lo que puedan vivir los niños en cuando a violencia o maltrato, pero para otros casos mucho más importantes, y realmente importantes, les dejo acá el link de Rompiendo el Silencio una página muy útil

6 comentarios:

Hada Morena dijo...

Yo espero jamás hacer cosa semejante a ninguno de mis estudiantes. En estas semanas ando muy ansiosa, con los nervios de punta, casi a punto de comerme las uñas pues en ENERO comienzo mi práctica docente.

Un abrazo y un beso desde las aguas caribeñas.

Estido dijo...

Conozco a muchos profesores de ese tipo, que se ensañan con un estudiantes por alguna broma mal entendida, o porque tienen plata, o porque, finalmente, no les gusta su cara. Y por más que las afinidades humanas sean azarosas, no puedo justificar semejante falta de ética. Yo enseño literatura en colegio, y jamás he involucrado mis prejuicios o animadversiones en lo que corresponde a la labor docente. Incluso he llegado a desafiarme a golpes con algún malcriado, pero eso fuera del aula, pues adentro, lo evalué con equidad y reconocí públicamente sus méritos académicos. La falta de ética es un gran problema.

Amor dijo...

La sensación de que con uno se comete una injusticia es frecuente cuando somos niños. Lo malo es que no por ello aprendemos de mayores a no cometerlas con nuestros hijos. El corazón puede más, y es ciego, amor,
Amor

CAPSULA DEL TIEMPO dijo...

La verdad es que hay profes que desinspiran. Yo tuve muchos, pero la diferencia es que yo era de las que no me dejaba, así que en más de una ocasión tuve serios encontronazos con algunos profes, por bocona, pero eso si sin ser malcriada, pues nunca me botaron ni nada por el estilo.

El más jodido de todos fue un cate en la U que me hizo la vida a cuadros y como yo tenía mi carácter tuvimos muuuchos pleitos, y par mi mala suerte cuando me tocó hacer la Tesis, él era el encargado jajaja, eso da para un post, en serio. Pero al final y en retrospectiva, le agradezco muchísimo por que me ayudó a templar mi carácter: he aprendido a no improvisar, a ser más puntual, a no exaltarme de cualquier cosa, a tener más paciencia y a que a veces cuando no cumples el 100% de las reglas, la cosa no va y punto. Alguna vez que vuelva a La Paz, prometo irlo a visitar y agradecerle por todas las hinchadas de pelotas que al final me ayudaron a ser mejor.

Martin Bolivar dijo...

A todos nos ha pasado algo parecido, especialmente si has vivido en épocas de represión. Los niños deben aprender a defender sus derechos y a resolver conflictos, es lo que se debe enseñar en la familia y en la escuela, especialmente en estos días en que acaba de celebrarse ayer el Día Internacional de los Derechos Humanos. Por otro lado, se agradece la música de fondo a manera de cortina musical que acompaña tus bellos textos llenos de ternura y afecto. Un cordial saludo desde España.

esperpento dijo...

Ese profesor te tomo una inquina especial sin motivo aparente, pero tuviste que haber hablado de ello con tus padres.Ahora ya es una anecdota mas para recordar.
Besos, se te quiere mi loca argentina.
Naty.

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