jueves, enero 17, 2008

Comenzando a echar raíces

Retomando el relato que hace un tiempo atrás comenzara, de lo que fue la llegada de mi familia a éstas tierras, quedé en contarles como fue la búsqueda de ubicarnos en alguna escuela y/o colegio.
A principios de marzo del 86 las clases ya estaban por comenzar en Buenos Aires, ya habían comenzado en Bolivia y nosotros todavía estábamos en éstos lados en esa "supuesta vacación" prolongada por los trámites que mis padres estaban haciendo. Como para no estar perdiendo el tiempo y menos el año lectivo, mis papás optaron por probar si en alguna institución educativa podríamos ser inscriptas, pretender algo así era algo alocado, porque no teníamos nisiquiera una constancia ni certificados de estudios, papeles que son necesarios para inscribirse en una escuela y más si se viene del extranjero. Pero hay algo que debo destacar de mi mamá, ella es una mujer muy osada, y si se propone algo, luchará por conseguirlo, es de esas mujeres que no baja los brazos sin antes luchar, y fue ella quien comenzó a averiguar y preguntar en las escuelas el modo de inscribirnos.
Mis 2 hermanas menores les correspondían ir a 3er y 5to grado, así que fue a la escuela del barrio donde mi tío nos había dado la casa, y fue a averiguar cómo podría hacer para inscribirlas, y lo primero que le dijeron fue que necesitaban los papeles legalizados, y mi mamá solo tenía un par de boletines, ésos que trajimos para enseñar a los tíos. Ella le explicó a la directora que no contaba con esos papeles y parecía que no había caso, además por si eso fuera poco, aún con los papeles, le dijeron que si ingresaban ahí mis hermanas irían a bajarles un grado, que eso solían hacer con los chicos que venían del extranjero. Claro que mi mamá eso ni loca iba a permitir, fue entonces que convenció a la directora en conseguir los papeles lo antes posible, pero que mientras las deje cursar para no perder el año; aceptaron eso.. pero no estaba resuelto la disposición de querer bajarles un grado a cada una de mis hermanas, imagino que habrán discutido un poco no lo sé.. el hecho es que creo que ante la insistencia de mi mamá de que no las bajen de un grado a mis hermanas le dieron la opción de que ellas se presenten a dar un examen y si lo aprobaban entonces iban al grado que mi mamá decía que les correspondía (era todo de palabra porque no había papeles) así que ésa fue la condición, que dieran un examen y que si no pasaban el examen iban a bajarlas de grado; bueno con esa opción mi mamá aceptó y les dijo que mis hermanas irían a rendir el examen. Y así fue, ellas se presentaron a rendir el examen, sin siquiera estudiar ni repasar, porque no tenían nada de sus cosas de la escuela como para repasar, pero en fin, el hecho es que ellas pasaron muy bien el examen que en la escuela no tuvieron otra excusa sino que aceptarlas y en el grado que les correspondía (Y en ése año?... por si fuera poco, las dos en sus respectivos grados eran las mejores alumnas e incluso una de ellas para el cierre del año fue la abanderada por ser la mejor de toda la escuela). Es difícil venir de otro pais y comenzar una nueva etapa y encima que te vaya bien, pero ellas siendo chiquitas aún unas niñas (9 y 11 años) a pesar de lo traumático que puede ser adaptarse a una nueva vida, salieron airosas y bien queridas de esa escuela).
Bueno ellas ya tenían escuela donde estudiar faltábamos las dos mayores. El hecho es que en el barrio no había colegio secundario, excepto uno que era privado y no contábamos con los medios como para pagar un colegio privado, así que había que buscar otro en no sabíamos donde; cuenta mi mamá que haciendo las compras preguntó ahí en la calle donde había un buen colegio, y un vendedor le dijo.. ahh!! hay uno en San Miguel (a 20 minutos de donde vivíamos) es el Juana Manso, es buen colegio, vaya y averigue, tal vez tendrá suerte. Asi que mi mamá llegó a casa nos contó que le habian sugerido un colegio y así la mañana siguiente nos fuimos para San Miguel, allí preguntamos ¿donde quedaba? y fuimos para allá, cuando llegamos habia una cola larguísima.. de hecho nos contaban que muchos habían dormido ahí para conseguir vacante, y que por lo general ahí entraban los que tenían hermanos estudiando en ese colegio y que a mediados del año anterior habían hecho la reserva de su vacante, y segundo estaba destinado para anotar a los que vivían en esa localidad, nosotras veníamos de la localidad vecina, así que teníamos muchas desventajas, pero igual nos quedamos.
Luego de un rato de estar en la cola, salió la secretaria una señora muy fina y elegante que salió con una disposición del Director, y dijo a los ahí presentes. "Los que vienen del interior del país o del extranjero, tienen que hacer otra fila" nosotros éramos del grupo del extranjero, así que fuimos a hacer la cola, y enseguida nos hicieron pasar y nos explicaron por qué nos habían hecho hacer otra cola.. y nos dijeron.. bueno éste año el Director decidió dar una oportunidad a los chicos que vienen del interior o exterior del país, para que puedan entrar a estudiar, porque como son de afuera no suelen conseguir vacantes, y sé de muchos que hasta pierden el año por falta de vacante, y no quiero que eso suceda, los locales si no tienen vacante es porque se llevaron materias o se quedaron dormidos, así que el director dispuso darles una oportunidad a ustedes; o sea que nosotros habíamos llegado ahí, en el día y momento preciso, nos tomaron los datos y sin siquiera hacer un trámite nos dijeron bueno ya están anotados, el lunes tienen que venir a clases, con guardapolvo blanco a las rodillas, (era bastante formal y conservador ese colegio) medias azules y pulóver o saco azul o blanco, y mi hermana mayor que como iba a entrar a un curso ya próximo a terminar el secundario tenía una serie de materias que debía rendir como equivalencias pero eso ya lo hablarían en el transcurso del año, cuando presentarámos toda la documentación legalizada, pero que por lo pronto ya estábamos inscriptas.
¿Saben? No lo podíamos creer, salimos y afuera seguía la cola larga de padres esperando por la vacante de sus hijos y nosotros viniendo del extranjero sin papeles legalizados ni la documentación correspondiente ya estábamos anotadas. Salimos y nos miramos... ¿era cierto? tan fácil estaba resultando que pensamos se habían confundido, porque no teníamos ningún papel que les presentamos tan solo de palabra nos habían creído, así que regresamos.. y le preguntamos de nuevo a la secretaria, y nos dijo.. sí, están inscriptas, ahora solo prepárense para el lunes que comienzan las clases. Luego con tiempo traen los papeles.. eso? era de no creer.. porque creo que nunca suceden esas cosas...
Regresamos a la casita donde vivíamos sorprendidas y sin poder creer, y cuando les contamos a unos vecinos donde habíamos ido y que ya estábamos inscriptas, no lo podían creer.. porque resulta que ese colegio era uno de los mejores de la zona y que muchos querían entrar pero no podían, porque quienes no tenían ningún hermano/a que haya estudiado ahí no ingresaba a menos que rindiera un examen que muchos no aprobaban y la posibilidad del examen era si conseguían vacante; nosotros vacante ingreso, todo nos fue dado sin esfuerzo alguno, y eso era lo insólito; el colegio era asi de "exigente" (pero con nosotros nada) era un colegio de nivel nacional, los colegios nacionales por entonces tenían un nivel de exigencia y prestigio mucho mayor con respecto a colegios que dependian solo de la gobernación o del municipio. Era una especie de colegio de elite por el prestigio que tenía.
Pero lo lindo de estudiar acá (me refiero a Argentina) es que uno puede ser de condición sencilla y humilde, y tener la misma posibilidad y educación que el hijo de alguno que tuviera poder o dinero, digo esto porque cuando estudié, tenía compañeros de todos los estratos sociales, el hijo de un diputado nacional, el hijo de un comerciante japonés que venía siempre con las cosas más nuevas tecnologías que pudiera haber, hasta el hijo de un peón de albañil, y yo por entonces una sin casa, mi mamá que estaba trabajando en casas de familia, mi papá en una fábrica, pero todos en el colegio sin mirar la condición del otro, y eso me encantó, no estaba acostumbrada a que la sociedad fuera así; ya que en los años que viví en Bolivia, siempre noté que allí se hacía diferencia, que si es más morocho o es más blanquito, que si tiene plata o no la tiene, no todos eran de juntarse con todos, allí los más morochos y pobres no formaban parte del grupo de los que tenían dinero, había como una especie de recelo, pero acá era muy distinto, al menos en esos tiempos y en aquel colegio, era distinto.
El hecho, es que ya teníamos colegio donde estudiar, así que solo había que ponerle ganas. Lo curioso y lo que siempre nos llamó la atención fue que el siguiente año no existió tal disposición para los del interior y exterior, como ocurrió con nosotros; el año que ingresamos fue el único año en que el director dispuso eso, y jamás lo volvió a hacer.. hasta que yo terminé el secundario y él se jubilara no hubo oportunidades como ésa; y con el tiempo llegamos a la conclusión de que no fue todo por casualidad, sino que sin siquiera imaginar los caminos de nuestras vidas estaban tomando otro rumbo, un rumbo no esperado y menos imaginado, porque a partir de eso.. nuestras vidas comenzaron a echar raíces en éstos lados... ¿que todo se diera por casualidad? no lo creo, como creyente que soy siempre digo.. que Dios tenía un sueño, un sueño distinto a los nuestros, soñó por nosotros dándonos un futuro que no esperábamos, y que hoy puedo decir que fue para bien.
Creo que está en cada uno de nosotros permitirle soñar por nosotros que si nos damos cuenta él estará mostrando y abriendo puertas que ni esperamos, de hecho creo que siempre es así.. solo que a veces somos nosotros quienes no vemos ni nos percatamos de las posibilidades y oportunidades que se nos presentan y las dejamos pasar perdiéndolas.

Igual??.. con todo no fue tan fácil el adaptarnos, algunas veces llorábamos con mi hermana mayor (ella 15 yo 13).. preguntándonos qué estábamos haciendo tan lejos de nuestros amigos, sobre todo extrañábamos nuestra casa allá en Bolivia, si bien mi familia la tenía acá, tíos primos todo, extrañábamos el barrio, las montañas, qué se yo todo; pero bueno contarles nuestras anécdotas y de cómo es vivir en un país donde algunas cosas las llaman por otro nombre y uno las conoce de otro.. a veces complica todo.. pero será para otro post.

2 comentarios:

Raúl Alberto dijo...

Hola Lilian, llegue a tu blog de rebote, ya sabes como es esto de leer blogs, me gusto mucho, espero la continuación de tu relato, que es muy atrayente, muchos saludos y claro, volveré por aquí…

Raúl

Martín Bolívar dijo...

Me tocás el alma con este relato, en primer lugar, porque esa situación la están viviendo los que vienen de fuera en España y, en segundo lugar, porque no creo exactamente en el determinimo más bien creo en el hecho fortuito, vamos eligiendo el camino pero suceden cosas inesperadas, éso es lo lindo. Saludos y cariños.

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